7ª etapa, Seia - Manteigas

6 de julio 2022 Seia - Manteigas

57.3 km, Desnivel +1406 m, 4 h 21 min

A la hora habitual toca diana. Nos reunimos en el apartamento grande para tomar el desayuno que ayer habíamos comprado en el supermercado: zumo, leche, croissants, algunas galletas,... Nos hacemos bocatas para el camino.

Salimos a las 8.15 h, con unas rampas durísimas dentro de la ciudad, hasta alcanzar su parte más alta. Casi todos echamos pie a tierra. Luego sigue el ascenso por un puerto muy largo, hasta que cambiamos de valle y pasamos al de Rossim. Ahora nos toca bajar.


A las 10.15h, tomamos segundo desayuno en Sabugueiro, esta vez con café. Nos encontramos en el pueblo más alto de Portugal continental, 1050 m. El pueblecito es muy turístico, de montaña, con macrotiendas de productos de cuero, lana, souvenirs. Seguimos subiendo el puerto hasta llegar al "Mondeguinho" (nacimiento del río Mondego, 1450 m de altitud), con una fuente magnífica. Llevamos 20 Kms y 2 h 20 min de pedaleo.

A las 12.50 h comenzamos un descenso precioso hasta Manteigas (18 Kms y 680 m de desnivel). Unos bosques magníficos adornan la carretera ancha, y sin tráfico, curvas asequibles... Una bajada para disfrutar de la bicicleta, entre grandes coníferas y algunas hayas que, según luego nos explica Dani, no son autóctonas. Se nos cruza un zorro. Abajo ya se ve el pueblo de Manteigas y todo el valle.

A las 13.30 h accedemos por segunda vez en este viaje al Hotel da Vila. Colocamos las bicicletas, hacemos toma de las habitaciones y vamos al bar para comer una sopa de legumes, bifana (un tipo de bocadillo con filete) y cerveijas.

Echamos una siesta y por la tarde hacemos una excursión al Poço do Inferno, sin alforjas. David Luis se queda, descansando con visita a la fisio que le indican en el hotel, para mitigar el dolor de su maltrecha pierna. Al Poço se llega por carretera, todo en sombra, entre coníferas, castaños, robles y hayas. Hay unas rampas duras, pero subimos bien, al tran-tran.


A las 18 h llegamos al Poço do Inferno (10 kms desde el hotel), dejamos las bicis atadas a una valla, pero no vemos el Poço. Nos lanzamos en su búsqueda por un senderillo retozón, a ratos escarpado. Fina y Edu van disfrutando de la variedad de flora y nos ilustran con sus altos saberes botánicos, pero el poço no aparece. ¡Vaya timo! Tras una hora y pico volvemos a la carretera, junto a las bicis, decpecionados. ¡¡Y allí estaba el Poço!! Sin comentarios.




Baño en el charco, la cascada está seca. A Gus se le cae la cámara, a Dani y Alfonso, los pantalones. Todos logran rescatar sus pertenencias. La cascada está seca, no sabemos si de forma permanente.

A las 20.20 h estamos de vuelta. Esta vez cenamos en el restaurante del hotel. Tomamos unas copas en la terraza del bar de enfrente. David nos informa de lo bien que le ha ido con la masajista, y se queda con cara de "no puede ser" cuando le decimos que mañana volvemos ya a casa. La excursión por tierras lusas se acaba. Ha disfrutado como un niño estos siete días, y la verdad que los demás también.



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