5ª etapa, Penhas de Saúde - Piodão
4 de julio 2022 Penhas de Saúde - Piodão
73 km, Desnivel +1350 m, 4 h 50 min
Desayuno bufé en el albergue. Se nos pegan las sábanas y salimos un poco tarde, a las 10.20 h. Subimos los 2 Kms hasta el alto del valle del Zêzere y luego bajada cómoda (2 Kms por pistas de tierra, de la que avisa un cartel con la expresión "em macadam", y el resto asfaltado) por el valle glaciar de Alforfa, hasta Unhais da Serra, a 13 Kms.
A la hora de comer en el Poço da Broca, Barriosa, encontramos un rincón al lado de la carretera, ideal para descansar. Hay unas cascadas, molinos y piscinas naturales, donde nos bañamos. Montamos el picnic en unas mesas y damos buena cuenta de los bocatas, a los que sumamos unas cervezas del bar de al lado. Aprovechamos los bancos para hacer una siesta y el bar para un café.
Ya por la tarde, pasamos por Foz d'Ègua. Un sitio con baño, pero el río va casi seco. El agua, escasa, llega por los tobillos, sólo se baña Gustavo. Los puentes de piedra, la pasarela colgante y la vegetación atestiguan tiempos mejores. Unos senderos empinados apuntan hacia Piodão.
Seguimos por una carretera alternativa recomendada para autobús. Craso error. Las suaves rampas se transforman en imposibles y el sol, como fuego sobre nuestras cabezas, nos deja derrotados. Tras dudas y consultas en el mapa, Dani ve que vamos a dar una vuelta grandísima y salvar un desnivel mayor. Pero es ya demasiado tarde para retroceder. Seguimos ascendiendo, a ratos a pie. Super-Gus libera a David Luis del equipaje, ya que tiene un pinchazo muscular en la pierna.
Trazando eses, la carretera se encarama a pueblecillos perdidos en la sierra: Barreiros, Châs d'Ègua. Vamos "mataos" pero las piernas nos dan lo suficiente como para subir por encima de Piodão, luego toca bajar. Hay unos montes y bosques preciosos, cuando por fin vemos el pueblo, y el hotel aún se encuentra más arriba, en otra ladera.
Por fin llegamos al Hotel Inatel de Piodão. Es un gran edificio de piedra al estilo de la arquitectura tradicional de la zona (Aldeia de Xisto, pizarra). El hotel parece lujoso y la recepcionista, muy prolija en sus explicaciones, nos hace perder el tiempo. Hay una piscina en el sótano, pero se nos ha hecho tarde para ir.
Le damos una vuelta nocturna a Pioão para rebajar la cena. Bajamos la trocha empinada semioscura que hay al salir del hotel, pasamos una antigua escuela restaurada y la Ermita da Senhora do Bom Parto, con unas maravillosas vistas del pueblo y photocall incluido.
Piodão está catalogado como Aldeia Histórica y también como Aldeia de Xisto (de pizarra), cuelga de la ladera y desde lejos se ve extraordinario con el alumbrado tenue de sus farolas. Tomamos unas copas en la terraza al lado de la iglesia y volvemos al hotel por la carretera.
Observamos a un zorro que a su vez nos observa con sus brillantes ojos sin miedo, desde muy cerca. Antes, un sapo junto al caño de la fuente hizo respingar a Dani. El cielo, constelado de estrellas, invita a Fina a hacer de astróloga (pero falla bastante intentando deducir el signo zodiacal de cada uno de nosotros). Nos comprometemos a visitar Piodão por la mañanita con más luz.

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