3ª etapa, Trancoso - Manteigas

2 de julio 2022 Trancoso - Manteigas

65.7 km, Desnivel +1240 m, 5 h 1 min

Toque de diana a las 7 h y paseo, solo de los más tempraneros, por el Parque Municipal de Trancoso o parque de las secuoyas.


Desayunamos a las 8 h, todos con una glotonería general. La especialidad son las mermeladas caseras, de calabaza (abóbora) y ciruela (ameixa). Dani no da abasto.

Ocurre con los desayunos de hotel, que tienen lo mismo que tenemos en casa todos los días, pero sin embargo no lo tomamos normalmente para desayuno: zumo, mantequilla y mermelada en el pan, croissants, huevos revueltos, muesli con yogur, queso, jamón, etc. Para terminar de sacar rentabilidad al bufé, nos hacemos a escondidas unos bocatas para nuestro almuerzo de hoy. Este procedimiento se convertirá en costumbre diaria.

Pasa una hora, hasta que estamos listos y salimos a las 9 h con una gran bajada por una mini-carretera que desciende todo el valle. Hay unas cuantas curvas y recurvas con muchos perros ladradores.

Gustavo propone salir del asfalto y buscar caminos de tierra por aldeas pequeñas, los demás no opinamos y nos dejamos llevar. El invento no sale bien: hay continuos sube y baja, rampas durísimas, dudas en los cruces... Con su bici eléctrica, Gustavo no es consciente de que el resto de la banda ("Banda de Ratas") va penando mucho, y así no se puede seguir. Lo hablamos y volvemos al asfalto, cerca de Celorico da Beira.

En Carrapichana hacemos un descanso en la fuente y picamos unos frutos secos. Nos ponemos como meta subir un puerto durísimo, pero antes de llegar al alto paramos en Folgosinho, un pueblo encaramado a un monte. Llegamos casi desvanecidos, por las pendientes y el calor, hay unas rampas bestiales y, salvo Gus y Dani, todos culminamos arrastrando las bicis y sudando la camiseta.


Además, Folgosinho es la patria chica de Viriato (otro pueblo más que se lo inventa). A su entrada, hay una fuente con azulejos muy historiada, donde se vanagloria la calidad de  sus aguas. Llegamos a una plaza llamada Adro de Viriato, con unos frondosos tilos, donde hacemos un descanso de un par de horas, forzado por el calor. Ruedan las cervezas, colines, embutidos, junto con los bocatas del bufé y echamos una siesta en los duros bancos de piedra.

A las 15 h decidimos ponernos en marcha hasta el alto del puerto, con un solazo de justicia. Después hay una larga bajada hasta el río Mondego y el Covão da Ponte, que incluye baño y siesta a la sombra.



Seguimos por una carretera que sube ligeramente durante unos 3 Kms y luego continúa con una bajada deliciosa a Manteigas. Carretera suave entre bosques de coníferas y un rodal de hayas.

A las 19 h llegamos al alojamiento previsto en Manteigas, capital de la Serra da Estrela (3.400 habitantes). El Hotel da Vila nos espera, muy moderno, metemos las bicis en el ascensor y las bajamos a la planta de abajo. Dani nos explica que, según la planta de la habitación y las vistas que ofrezca, el precio varía.


Tras el reparto de habitaciones, salimos a rondar y tomar algo de sustento. Manteigas vive sus fiestas populares, hay mucha gente, puestos callejeros de cervezas y sardinas asadas, buenas y baratas. Cenamos en el restaurante Serradalto.


Todavía quedan pilas para ir a la verbena (solo baila Gus) y tomar unas copas en una terraza cercana al hotel. Fina se raja y se va a dormir sin las copas. El resto no tardamos mucho, nos vamos a la cama con la carroza de Cenicienta, a las 12 h.

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